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Viajar con niños a cualquier parte y querer repetir.

Viajar con niños a cualquier parte y querer repetir.

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Si os habéis planteado viajar con los niños (y no hablo de ir a Eurodisney) debéis preparar unas cuantas cosas para que disfrutéis a tope y todos queráis repetir.

Vamos a ver algunas cosillas a tener en cuenta, para que este viaje sea inolvidable, ¡¡y lo digo en el sentido positivo!!

Lo primero que hay que pensar es el destino.

Decidir dónde, vendrá condicionado, cómo no, entre otras cosas, por el tiempo que hará allá donde queramos ir, el presupuesto que tengamos, los días de los que disponemos, preferencias, etc.

Nosotros nos decidimos por Roma, porque habíamos estado allí varias veces y cerquita de allí, en Loreto, hace 24 años, nos encontramos con un Papa santo que nos cambió la vida. Así que, ¿Dónde mejor para celebrar nuestras Bodas de Plata que donde empezó todo?

Nos hacía muchísima ilusión ir con los niños; y ¿cuándo? en la semana de Pascua, ya que al tener hijos entre los 24 y los 6 años, debíamos cuadrar los exámenes, prácticas, trabajos, etc. Realmente hicimos malabares.

Compramos los billetes con mucha antelación, y como me habían dicho que el día más caro para ir en avión a Roma era el lunes, pues los cogimos de martes a domingo. ¡Hala! 5 días, sin pensarlo.

Además, para tantos días pagamos un poco más para poder facturar maletas perfectas y para sentarnos más o menos juntos en el avión.

Días antes, como saliera alguien de casa sin chaqueta o jersey, era hombre muerto, y como se oyera alguna tos aunque fuera porque se le «había ido por otro sitio», paracetamol y jalea real, porque como alguno se pusiera malo… en fin, que todos, menos mal, embarcamos rumbo a Roma.

Cuando llegó el momento de «seguro de cancelación sí o no», le dije a la señorita encantadora que me estaba atendiendo que «no sabía si rezaba o no, pero a partir de ese momento, ella y yo íbamos a rezar para que no pasara nada, ese iba a ser nuestro seguro de cancelación». Funcionó, gracias a Dios. Desde septiembre a abril los tenía a todos con Supradyn, he de decir.

Una vez decidido el destino, alojamiento.

Para una familia como la nuestra, buscar alojamiento tiene su aquel, porque empiezas a sumar y a multiplicar y la cosa se va de madre en nada. Nos alojamos en Villa Angeli.

Fue como estar en casa. Las Hermanas eran amorosas, y con una paciencia…mis hijos bajaban en pijama.

Decían:»Mamá, no te preocupes, que aquí no nos conoce nadie, y además son extranjeros y no nos entienden» (como si ellos fueran de la tierra), hasta que los otros inquilinos empezaron a hablar en «cordobés», y va y resulta que nos habían visto en la tele.

Casi me da algo.

Así estábamos todos de a gusto.

En la casa nos daban el desayuno. Sencillo, pero el café, extrañamente, era delicioso.

Como había una nevera donde podíamos guardar cosas, compramos fiambre en un supermercado, y por las mañanas hacíamos almuerzos. La comida, en algún sitio por ahí, y la cena, la pedíamos y nos la traían a casa, ocurrencia maravillosa de las monjas, que nos hacían todo fácil.

La residencia disponía de un comedor que utilizábamos para jugar a las cartas, y para cenar las viandas que pedíamos cada noche. Encantador.

Una noche, el comedor estaba ocupado por otros inquilinos que habían sido más rápidos que nosotros, así, que encargamos hamburguesas y montamos la cena familiar en nuestra habitación

La hoja de ruta ha de estar clarísima

Viajar con niños no es fácil, así que ha de quedar muy claro todo lo que vamos a hacer cada día. La planificación es fundamental, como también lo es el poder cambiar de planes, si la situación lo requiere, sin poner el grito en el cielo.

Unos amigos nuestros que habían estado viviendo en Roma, nos dejaron un libro estupendo, en español, que estuvimos mirando y remirando.

¿Qué pasó? Pues que se nos olvidó en casa. Fue guai porque a mi Jorge casi le da un síncope. A mí, no. Pienso que con dos que se quieren, con uno que le de el síncope, bastante, además, alguien tenía que mantener la calma.

Resulta que en la residencia la publicidad que tenían ¡llevaba un plano de Roma detrás! así, que les pedimos socorro a las pobres monjas y una de ellas encantadísima nos ayudó a trazar la carta de navegación. Gracias a ella y a Google Maps, ¡¡tachán!!: Lo vimos todo.

Ojo que el Google Maps miente:

Donde pone 27 minutos andando, son 57. Y lo digo por experiencia, y no dice que a veces llegas a tu destino a punto de morir. Cuestecita para arriba, cuestecita para abajo, no veas las piernas que se me quedaron.

viajar con niños solosomos13

Nuestra hija, la segunda, me decía el tercer día: «el próximo viaje, a Tenerife, y a papá no nos lo llevamos». Pobre papá.

Cuando viajas con niños pequeños y con adolescentes:

Elegir bien el destino es muy importante.

A mí personalmente me encanta Roma, pero sinceramente, cuando subíamos las escaleras esas mortíferas para ir a ver el Moisés de Miguel Ángel, y tuve una visión de mí misma en bañador, (delgada, por supuesto) y con una Coca-Cola helada en mi mano, pensé lo mismo que Loreto:»el próximo viaje, a Tenerife, y no nos llevamos a papá que es el que me llevaba como p…por rastrojo que decía mi padre en paz descanse, para verlo todo.

Sin embargo, os diré, que fue un acierto, porque imaginaos en una playa todos tirados vuelta y vuelta, y cada uno a lo suyo.

Medir muy bien los tiempos, madrugar, ir muy guapos, tener más o menos claro dónde comer y cenar, todo esto, es fundamental.

Ha sido una maravilla ir todos juntos, aprender a «mirar»a los demás, alrededor, apreciando la belleza de cada iglesia, de cada obra de arte, de los colores…aprender a dar las gracias, porque ha sido un privilegio para todos, pero para mí, como madre de estos hijos y esposa de este mi Jorge, ha sido increíble.

¿Te has planteado cuál es el objetivo de este viaje?

Pues te lo voy a decir: Disfrutar.

Disfrutar de tu partenaire, de tus hijos, que son un regalo, de que estáis bien de salud como para viajar juntos, de que es una oportunidad de oro para «recoger velas», para disfrutar de todo!!

Si llueve, si no llueve, que si ves la Capilla Sixtina, que si no la ves, Que si te echan de un museo (a nosotros, nos echaron, pero oye, sólo de uno, y la señora era una exagerada. Creo que le faltaba algo de azúcar en el cuerpo, mecachis).

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